Probidad
Probidad es la cualidad que define a una persona íntegra y recta; a alguien que cumple sus deberes sin fraudes, engaños ni trampas.
Ser probo es ser transparente, auténtico y actuar de buena fe. En este sentido, la probidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, y guarda estrecha relación con la honestidad, la veracidad y la franqueza.
Ser honesto es una forma de sembrar confianza en uno mismo y en aquéllos con quienes estamos en contacto. Cuando alguien es honesto, no oculta nada y actúa con base en la verdad; esto transmite tranquilidad.
La probidad es también una cualidad aplicable a la persona honrada que respeta el bien ajeno y lo que no le pertenece.
Como la probidad está asociada a la honestidad, la verdad y el respeto, entre personas probas cualquier proyecto humano es más fácil de realizar porque la confianza colectiva que esas cualidades transmiten, se transforma en una fuerza de inmenso valor. De ese modo, la probidad fortalece la vida en comunidad.
Políticas públicas
En el ejercicio de lo público, y en especial en el manejo de los recursos colectivos, la probidad es un valor imprescindible. Este valor debe estar acompañado por la transparencia, fortaleciendo los mecanismos de rendición de cuentas, las veedurías y el control ciudadano.
De hecho, es preciso que en la administración distrital todos actuemos siempre a sabiendas de que el Estado y los recursos que administramos son de todos y para todos, y que los ciudadanos y ciudadanas no deben ser ajenos a las decisiones sobre el manejo de lo que les pertenece.
En lo que respecta a la formulación y aplicación de las políticas públicas, para hacer viable este valor es preciso que las políticas se orienten a:
Fortalecer los mecanismos que garanticen la transparencia de la gestión pública y el empleo de los recursos públicos única y exclusivamente para el cumplimiento de las finalidades del Estado.
Garantizar la provisión de empleos públicos y la movilidad de los servidores y servidoras con base en sus méritos, su vocación de servicio y su compromiso con la realización del Estado Social de Derecho.
Perfeccionar los programas diseñados para garantizar imparcialidad, igualdad de oportunidades y objetividad en los procesos de contratación.
Robustecer el control ciudadano a la gestión pública y los programas de rendición de cuentas.
Capacitar a los habitantes de la ciudad respecto de sus competencias ciudadanas, de modo que puedan ejercer sus derechos, mejorar el cumplimiento de sus deberes e intervenir en los asuntos que los afectan.
Asegurar que la información transmitida a los ciudadanos sea veraz, confiable, y ajena a todo propósito de manipulación ideológica o política.
Comportamientos
Para que la probidad se consolide como un valor fundamental en las entidades distritales y fortalezca la relación de la administración con la ciudadanía, los servidores y servidoras del Distrito:
Actuamos siempre con la convicción de estar haciendo las cosas de manera correcta, clara e irreprochable, de tal modo que nuestras conductas merezcan ser imitadas.
Mantenemos la coherencia entre lo que decimos, pensamos y hacemos.
Construimos un ambiente organizacional que nos permita expresarnos con franqueza y sinceridad, y relacionarnos sin manipulaciones de ninguna índole.
Hacemos un uso honrado y efectivo de los recursos públicos puestos a nuestra disposición, incluido el tiempo.
Contribuimos a crear un ambiente de confianza con los ciudadanos.
Publicitamos los servicios y los productos de las entidades sin crear falsas expectativas y sin incurrir en engaños.
Establecemos relaciones fundadas en el acatamiento a las normas y en tratos publicables con los usuarios y beneficiarios de nuestros productos y servicios.
Suprimimos la parcialidad y el tráfico de influencias en el ejercicio de la función pública.
Utilizamos la información proporcionada por los ciudadanos sólo para los fines establecidos por las leyes.
|